Category Archives: La Vuelta de Cristo

Viniendo de repente

“¡Miren que vengo pronto! Traigo conmigo mi recompensa, y le pagaré a cada uno según lo que haya hecho. – Apocalipsis 22:12

Texto: Mateo 24:27, 36-42; Actos 1:11

Objeto: una lámina de una película que dice “Proximamente” o un disco de buteo de rescate.

Resumen: El regreso de Jesús a la tierra será repentino e inesperado. Deberíamos estar listos y esperar su regreso en cualquier momento.

Miren lo que tengo conmigo. [Muestra la lamina]. Esta lámina de la película dice”Proximamente”. Lo que significa que en algún punto del un futuro cercano esta película será mostrada, no estamos seguros de la fecha exacta. Podemos esperarla verla pronto. Hoy voy a contarte acerca del regreso de Jesús a la tierra. Distinto de una película, nosotros nunca sabremos exactamente cuando vendrá Jesús así que necesitamos estar listos.

El regreso de Jesús es seguro pero es un misterio, no sabemos todo pero tenemos unas pocas pistas.

Pista #1: Su regreso será repentino. (Lea en voz alta Mateo 24:27] Un rayo es rápido y poderoso. Destella de repente y asusta sin advertencia. Sabemos que cuando Jesús regrese sucederá todo rápidamente.

Pista #2: Nadie sabe la fecha exacta o tiempo de su regreso. (Lea en voz alta Mateo 24:36] Este evento es tan grande que incluso los ángeles en el cielo no saben este secreto. No tiene gracia tratar de adivinar un fecha porque solamente Dios la sabe.

Pista #3: Su regreso será inesperado para muchos (Lea en voz alta Mateo 24:37-42] Jesús comparó su regreso con el día del diluvio de Noé. Una advertencia hubiera sido dada pero mucha gente lo ignoraba hasta que fue demasiado tarde. Cuando Jesús regrese alguna gente será llevada como algunos fueron llevados cuando el arca de Noé estaba cerrada… algunos serán llevados, y otros dejados. (verso 40). No deberíamos estar calmados para dormir con la nana de alguna canción diciendo, “¿donde está la promesa de su venida? (2 Pedro 3:4)

¿Qué deberíamos hacer? Jesús nos dice que estemos listos en todo momento. Él quiere que esperemos su regreso. No necesitamos preocuparnos por elegir la fecha; solo necesitamos estar en el comité de bienvenida. Deberíamos pedirle a Jesús que sea nuestro Salvador y estar sirviéndole y viviendo una buena vida. Cuando dejó la tierra (ver Jesús Asciende) los dos ángeles dijeron que vendría otra vez de la misma manera en que partió. (Actos 1:11) Partió en persona y regresará en persona a la tierra. Él prometió, vendré para llevármelos conmigo. (Juan 14:3) ¿Están listos? Luego estate atento y busca a Jesús.

Introducción alternativa: Usa un disco de rescate como objeto. Explica como nunca sabrás cuando podría descomponerse la computadora por eso estás listo para butearla con un disco de rescate para salvar la información.

©2001 por Jim Kerlin. Todos los derechos reservados.

Escritura tomada de la Biblia de Estudio NUEVA VERSION INTERNACIONAL®. El derecho de autor© 1973, 1978, 1984 Sociedad Bíblica Internacional. Todos los derechos reservados mundialmente. Utilizado con el permiso de la Sociedad Bíblica Internacional.

Viene en nubes

¡Miren que viene en las nubes! Y todos lo verán con sus propios ojos, incluso quienes lo traspasaron; y por él harán lamentación todos los pueblos de la tierra. ¡Así será! Amén. – Apocalipsis 1:7 (NVI)

Texto: Daniel 7:9-10, 13-14; Mateo 24:30, 26:63-64

Para mostrar: un dibujo o foto de globos aerostáticos.

Resumen: El Señor Jesús vendrá en nubes desde el cielo. El será coronado Rey del mundo y su reino durará por siempre.

Hace varios años observé una carrera de globos. El cielo estaba lleno de globos grandes que estaban llenos de aire caliente que los hacía subir. Las personas iban en una canasta debajo cada globo. Los globos estaban decorados con colores vivos, brillantes. Era asombroso ver tantos globos en un lugar. Los globos se movían lentamente en el cielo como nubes flotando en el viento.

Hoy nuestra historia bíblica es acerca de lo que pasará en el futuro. Fue predicho por el profeta Daniel hace mucho tiempo atrás.

Lea Daniel 7:9-10, 13-14

Daniel describe el trono celestial de Dios (según lo esta viendo). El Padre es llamado “Anciano de días” porque ha vivido por siempre. El “Hijo del hombre” es Jesús que vino “con las nubes del cielo.” Jesús es coronado como Rey del mundo. Su reino será eterno. En dos ocasiones Jesús se identifica a sí mismo como la persona de la cual había hablado Daniel.

Lea Mateo 24:30

Jesús dijo que el “Hijo del hombre” (refiriéndose a sí mismo) vendría sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.

Lea Mateo 26:63-64

El sumo sacerdote le preguntó a Jesús si él era el Hijo de Dios y Jesús contestó que él era. Jesús dijo eso pocas horas antes de dar su vida en la cruz, pero tres días después resucitó. Se presentó a los discípulos y a muchos otros por espacio de cuarenta días antes que “fuera alzado y una nube lo recibiera y ocultara” (Hechos 1:9).

Niños, un día el Señor Jesús regresará a la tierra. ¡El Rey viene! Así que la próxima vez que miren al cielo y vean muchas nubes, recuerden que el Señor Jesús viene pronto en las nubes.

©2006 por Jim Kerlin. Derechos reservados. Las traducciones en español por Zulma M. Corchado de Gavaldá.

Escritura tomada de la Biblia de Estudio NUEVA VERSION INTERNACIONAL®. El derecho de autor© 1973, 1978, 1984 Sociedad Bíblica Internacional. Todos los derechos reservados mundialmente. Utilizado con el permiso de la Sociedad Bíblica Internacional.

La ciudad de Dios

“Porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor… Pues aquí no tenemos una ciudad permanente, sino que buscamos la ciudad venidera.” – Hebreos 11:10, 13:14

Texto: Apocalipsis 21:10-22:5

Para mostrar: Un bloque de Rubik.

Resumen: Juan vió la ciudad de Dios, la nueva Jerusalén. Era la ciudad en la cual Jesús reinaría la nueva tierra.

¿Cuántos de ustedes han oído la historia de “Peter Pan?” (Escuche las contestaciones) Como saben esa historia es ficticia, es decir, no es una historia verdadera sino inventada. Pedro, el niño, tiene la capacidad de volar a la Tierra del Nunca Jamás donde no tiene que crecer. Todo eso es tan increíble que uno puede llegar preguntarse si eso llegará a ser posible alguna vez. Déjenme contarles ahora una historia verdadera. Está escrita en el último libro de la Biblia, Apocalipsis, escrito por el Apóstol Juan.

Juan era uno de los doce discípulos. El joven Juan escuchó a Jesús prometerle a sus seguidores: “Voy a prepararles un lugar” (Juan 14:2). Cuando Juan llegó a ser muy mayor (viejito) pudo ver el lugar que Dios había preparado. Era una ciudad en la cual Jesús reinaría al crearse una nueva tierra. Dios le envió un ángel a Juan. El ángel le enseñó a Juan cómo sería el futuro. Juan vió un nuevo cielo y una nueva tierra. El ángel llevó a Juan a una montaña muy alta. Desde ese lugar Juan vió la ciudad de Dios, la nueva Jerusalén, bajando del cielo a la nueva tierra.

Quizás has visitado una ciudad grande como Nueva York, Cuidad Méjico, Londres o Tokio. Aún siendo tan grandes, esas ciudades no se comparan con la que Juan vió. El ángel midió la ciudad y le dijo las medidas a Juan. La ciudad era cuadrada (enseñe el bloque de Rubik); medía lo mismo de largo que de ancho. Escuchen con atención: medía 1,380 millas (2220 kilómetros). Su longitud, su anchura y su altura eran iguales. Esa es la distancia aproximada entre Los Ángeles y Dallas o desde Montreal a Miami. Le tomaría tres horas en avión en ir de un lado al otro de la nueva ciudad. ¡Era enorme!

Luego el ángel llevó a Juan a ver la ciudad. La calle de la ciudad era de oro. La ciudad tenía tres puertas de perlas en cada uno de sus cuatro lados. Juan escribió: “No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo. La ciudad no necesita ni sol ni luna que la alumbren, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera”. Cordero es un nombre que se le dá al Señor Jesús. Juan vió que las puertas de mantenían abiertas todo el tiempo y que nunca oscurecía de noche porque Dios iluminaba todo lugar. Juan dijo que sólo podían entrar aquellos que creyeran en el Señor Jesús, “sólo aquellos que tienen su nombre escrito en el libro de la vida, el libro del Cordero.”

Finalmente el ángel le enseñó a Juan “un río de agua de vida, claro como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero, y corría por el centro de la calle principal de la ciudad. A cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce cosechas al año, una por mes.” Los siervos adorarán a Dios; “lo verán cara a cara, y llevarán su nombre en la frente.”

¿Crees que te gustaría ver algún día este lugar? (¡Sí!) ¡El Señor Jesús te ha invitado a la ciudad de Dios! Sin embargo, como está escrito: “Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman” (1 Corintios 2:9).

©2004 por Jim Kerlin. Todos los derechos reservados. Las traducciones en español por Zulma M. Corchado de Gavaldá.

Escritura tomada de la Biblia de Estudio NUEVA VERSION INTERNACIONAL®. El derecho de autor © 1973, 1978, 1984 Sociedad Bíblica Internacional. Todos los derechos reservados mundialmente. Utilizado con el permiso de la Sociedad Bíblica Internacional.