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Caminando con Jesús

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El Padre y yo somos uno. – Juan 10:30 (NVI)

Texto: Juan 10:22-30

Para mostrar: Un dibujo del pórtico de Salomón

Resumen: Jesús afirma que es el Hijo de Dios.

¿Te gusta el caminar como parte de un programa de ejercicios? Quizás has caminado por tu vecindario con tus padres. ¿Has caminado alguna vez durante el invierno, cuando hace mucho frío? La historia de hoy trata de lo que ocurrió durante una caminata que hizo Jesús en época de invierno.

(Lea el texto.)

Durante el invierno el pueblo judío celebraba la Fiesta de la Dedicación: la dedicación del Templo como lugar de adoración a Dios. Era una celebración de victoria sobre sus enemigos la cual les permitió adorar en el templo nuevamente. De acuerdo a la tradición, milagrosamente el aceite sagrado que tenían en una botella y que daba para un día, duró ocho. La fiesta se llegó a conocer como Januka, la Fiesta de las Luces. Durante la fiesta se encendía diariamente una vela por ocho días.

Fue durante esta fiesta que Jesús se fue a caminar en un área, cerca del templo, llamada el pórtico de Salomón. Era un pasillo de 1,000 pies de largo y techado. El pueblo estaba esperando un héroe que los liberara de los soldados romanos. Estaban buscando al Salvador, su Mesías, el que le devolvería su país. El pórtico en el cual anduvo Jesús había sido el lugar del cual, cerca de 1,000 años antes, el rey Salomón había reinado sobre su pueblo.

Varios hombres se unieron a Jesús. Me pregunto si estaría nevando o si había tanto frío que pudiera notarse la respiración. Los hombres deseaban hacerle una pregunta que les estaba preocupando a Jesús. Deseaban saber si Jesús era el Cristo, el “ungido” de Dios y sólo interesaban que Jesús le contestara con un sí o un no. Jesús les dijo que él era, y que los obras de sanidad y otros milagros que había hecho probaban que Dios lo había enviado.

Jesús les explicó que sus seguidores entendían que lo que él estaba diciendo era la verdad. No sólo eso, sino que les dijo que él les daría vida eterna a aquellos que creyeran en él. Supongo que eso los haría feliz. ¡Imagínate poder vivir para siempre debido a que confías en Jesús como tu Salvador! Pero las palabras de Jesús causaron que los hombres sintieran coraje porque Jesús estaba igualándose a Dios. Cuando Jesús dijo que él era el Hijo de Dios, no le creyeron.

Hoy la afirmación que Jesús hizo en aquel momento sigue siendo real. Él es el hijo de Dios. Es el Salvador. Debemos escoger si caminaremos con él o no. Espero que escojas caminar con Jesús toda tu vida. Dediquémonos a la adoración, a aceptar a Jesús como nuestro Salvador y a seguirle.

Oremos. Querido Señor Jesús. Ayúdame a seguirte y a caminar contigo todos los días. Amén.

©2006 por Jim Kerlin. Todos los derechos reservados. Las traducciones en español por Zulma M. Corchado de Gavaldá.

Escritura tomada de la Biblia de Estudio NUEVA VERSION INTERNACIONAL®. El derecho de autor© 1973, 1978, 1984 Sociedad Bíblica Internacional. Todos los derechos reservados mundialmente. Utilizado con el permiso de la Sociedad Bíblica Internacional.

This article was written by Jim

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