José y la Túnica de
Colores
Texto:
Génesis 37:3,4;
Filipenses 4:11
Objeto:
Una túnica de muchos colores
Resumen: José aprendió a confiar en Dios no importándole su
circunstancia.
La
tiempo se está poniéndo frío. Algunos de nosotros estamos usando suéters y
abrigos para mantenernos calientes. Algunas personas dejan que el tiempo decida
como será su día. Si es soleado, se sienten contentos y de buen humor. Si es
lluvioso y frío, se sienten deprimidos (tristes) y miserables. Otras personas,
pudiéramos decir, cargan con su sol. No importa como esté el tiempo afuera,
ellos deciden, de todos modos, sentirse contentos. No importa que circunstancias
le traiga la vida, ellos confían en Jesús y siguen viviéndola con persistencia.
"No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido
a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre" (Filipenses
4:11).
Esto me recuerda la historia de José. El creció y llegó a ser así. No era
perfecto. Su mamá, Raquel, murió cuando él tenía 15 años. Dos años más tarde, su
papá le dio la responsabilidad de ser pastor sobre el rebaño, aún cuando él
tenía hermanos mayores. Él le contaba a sus padre cuando sus hermanos hacían
cosas malas. ¡Eso no le gustaba a sus hermanos! Para empeorar las cosas, su papá
lo distinguió dándole una túnica multicolor.
"Israel amaba a José más que a sus otros hijos,
porque lo había tenido en su vejez. Por eso mandó que le confeccionaran una
túnica especial de mangas largas. Viendo sus hermanos que su padre amaba más
a José que a ellos, comenzaron a odiarlo y ni siquiera lo saludaban"
(Génesis
37:3,4 - NVI).
Una noche José tuvo un sueño. Él le dijo a sus hermanos que había soñado que
llegaría el día en que ellos se inclinarían ante él y llegarían a ser sus
sirvientes. Luego tuvo otro sueño. Él le dijo a su padre y hermanos que un
día todos ellos se inclinarían ante él. Aún su padre resintió el escuchar
esto y se lo dejó saber. Sus hermanos lo envidiaron más.
Jesús dijo que no echaran las perlas a los cerdos (Mateo
7:6). Una de las Leyes de Murphy dice lo mismo: "No le enseñes a cantar
a un cerdo. Es una pérdida de tiempo y molesta al cerdo". Estos sueños eran
de Dios para confortar (alentar) a José y fortalecerlo para los tiempos
difíciles que iba a tener más tarde. José, neciamente se tornó muy orgulloso
acerca de estos sueños. Tendría que aprender por medio del sufrimiento que
todo lo que tenemos viene de Dios así que debemos de ser humildes y
agradecidos.
Bueno, esa túnica de colores que demostraba que era el hijo favorito hizo
que José se metiera en problemas con sus envidiosos hermanos. José también
fue esclavo por muchos años en la casa de Potifar. Fue acusado, erróneamente
de un crimen y puesto en prisión por trece años. Eventualmente, después de
esos años de humillación, fue exaltado a una posición de honor con el
gobernante. A través de todos esos momentos, buenos y malos, José aprendió a
estar contento donde estaba y ser la mejor personas posible con lo que Dios
le había dado. Aprendió a confiar en Dios sin importarle sus circunstancias.
El texto sólo versión
Los sermones relacionados:
#57 Fuerza en debilidad
#81 Señor del Valle
©1997 por Jim Kerlin. Todos los derechos reservados. Las traducciones en
español por Zulma M. Corchado de Gavaldá.
Escritura tomada de la Biblia
de Estudio NUEVA VERSION INTERNACIONAL®. El derecho de autor© 1973, 1978, 1984
Sociedad Bíblica Internacional. Todos los derechos reservados mundialmente.
Utilizado con el permiso de la Sociedad Bíblica Internacional.
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