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Hecho en Edén

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Texto: Génesis 1:26-27; 2:7-8

Objeto: cualquier artículo de tela o un juguete con una etiqueta de “Hecho en (país)” sobre él.

Resumen: Dios creó al hombre; él no evolucionó. Nuestra “etiqueta” en un alma designada en la imagen de Dios.

Mira lo que te traje hoy. ¿Qué es esto? [Un pulóver] Ahora miremos más de cerca, podemos averiguar donde fue hecho y de qué material. ¿Ves esta etiqueta? Dice “Hecho en Escocia” Fue hecho con la lana más fina de oveja del mundo en Escocia. Muchos artículos que podemos comprar tienen etiquetas tal como ésta que te contaré ahora.

Ahora tengo una pregunta. ¿Qué acerca del hombre? ¿Donde fue hecho y de qué? [Escucho respuestas.) Algunos científicos dicen que el hombre no fue hecho, sino que evolucionó por millones de años. Eso simplemente no es verdad y la ciencia tiene pruebas. No hay un “enlace perdido”. La Biblia es más verdadera que la ciencia. Hemos registrado en Génesis 2:7 Y nuestro Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Aprendimos que Dios creó al hombre en la tierra de Edén. Él lo ubicó en un hermoso jardín que Dios plantó. Nota que la Biblia dice que Dios no ordenó simplemente la creación del hombre (de la manera que hizo los animales), él respiró personalmente vida en él. Dios tomó el “polvo de la tierra” e hizo a un hombre vivo. El hombre era trabajo de coronación de Dios en toda la creación; él debía gobernar la tierra y tener compañerismo con Dios. Así, fue hecho Adán en Edén.

Dios nos ha dado una etiqueta que muestra que él nos hizo. ¿Sabes cuál es? Es nuestra alma eterna. Dios es el regalo de la vida. Fuimos creados a imagen de Dios. (Lea en voz alta Génesis 1:26-27] El hombre puede ver, escuchar, oler, tocar y hablar. Puede razonar acerca de lo que está mal o bien. Tiene emociones. Es capaz de estar enojado o amar, estar feliz o triste. Él se para erguido y no tiene que gatear en cuatro patas como un animal. Puede devolverle el amor a Jesús, el creador. Toda vida humana es preciada en la mirada de Dios porque el nos hizo a su imagen.

Algo malo pasó en el hermoso Jardín de Edén. El hombre no obedeció a Dios y fue castigado por sus pecados. Pero Dios nos dio un camino al cielo, un lugar más bello que el Edén, cuando Jesús murió en la cruz por nuestros pecados. Todo lo que tenemos que hacer es aceptar a Jesús como nuestro Salvador personal y Dios nos aceptará en su Reino. Dios nos sella con su Espíritu Santo cuando aceptamos a Jesús como nuestro Señor. Esto es lejos más importante que cualquier etiqueta porque el nos marca como suyos. Agradezcámosle a Dios por hacernos y amarnos como sus hijos.

©1998 por Jim Kerlin. Todos los derechos reservados.

Escritura tomada de la Biblia de Estudio NUEVA VERSION INTERNACIONAL®. El derecho de autor© 1973, 1978, 1984 Sociedad Bíblica Internacional. Todos los derechos reservados mundialmente. Utilizado con el permiso de la Sociedad Bíblica Internacional.

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