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El Super Tazón

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“El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!” (Lamentaciones 3:22, 23 NVI).

Texto: 2 Reyes 4:1-7

Para mostrar: un jarro o un tazón (una escudilla o vasija)

Resumen: La historia de Eliseo y la viuda nos demuestra cómo Dios provee para todas nuestras necesidades abundantemente.

Hoy vamos a hablar del Super Tazón o “Super Bowl”. ¿Saben de qué estoy hablando? No estoy hablando del juego de fútbol que se juega en febrero. Estoy hablando de una historia en la Biblia que tiene que ver con una vasija de aceite. El aceite era usado como combustible para quemarse en lámparas. Era muy valioso. Había una mujer cuyo esposo había servido a Dios junto al profeta Eliseo. Cuando él murió, la viuda quedó teniendo una deuda hacia una persona, pero no tenía dinero con que pagarl Se iban a llevar a sus dos hijos como esclavos para que trabajaran hasta pagar la deuda. Ella estaba desesperada. Fue al profeta Eliseo y le suplicó que la ayudara.

Eliseo le dijo: “¿Y qué puedo hacer por tí? Dime, ¿qué tienes en casa?” Y ella le contestó: “Su servidora no tiene nada en casa excepto un poco de aceite”. (2 Reyes 4:2).

Eliseo le dijo qué hacer. Esto es lo que ocurrió. Ella regresó a la casa y pidió vasijas prestadas a todos sus vecinos, tantos como pudo encontrar. Entonces ella y sus hijos entraron a la casa y cerraron las puertas de la casa. Ella tomó su vasija de aceite y comenzó a echar de ese pequeña vasija hasta que la primera vasija prestada se llenó. Uno de sus hijo trajo otra vasija, y luego otra y otra y siguieron echándole aceite hasta que todas las vasijas que tomaron prestadas fueron llenadas. Entonces ella pidió otra vasija y él le indicó que no quedaba ninguna. En ese momento dejó de fluir el aceite.

Ella estaba tan exitada con todo el aceite que Dios le había provisto que salió corriendo a darles las buenas nuevas a Eliseo. Él le dijo: “Ahora vé a vender el aceite, y paga tus deudas. Con el dinero que te sobre, podrán vivir tú y tus hijos”. (2 Reyes 4:7) Ella confió en Dios para que le ayudara. Dios tomó de lo poquito que ella tenía, y su fe, e hizo mucho más. Ahora ella tendría suficiente aceite para vender y así poder pagar el dinero que debía y todavía tendría lo necesario para vivir ella y sus hijos. Ella obedeció a Dios y demostró su fe al hacer lo que el profeta Eliseo le había dicho. Dios bendijo su fe con un milagro maravilloso.

Este pequeño vasija de aceite era verdaderamente un “super tazón”. Dios proveyó todo lo que ella necesitaba. Ese aceite es como el Espíritu Santo. Cuando una persona cree en Jesús, el Espíritu Santo viene a llenarnos. El Espíritu Santo provee todo lo que necesitamos en la vida. Es como una vasija de aceite que se desborda, dándonos todo lo que necesitamos para que brillemos por Dios.

©1997 por Jim Kerlin. Todos los derechos reservados. Las traducciones en español por Zulma M. Corchado de Gavaldá.

Escritura tomada de la Biblia de Estudio NUEVA VERSION INTERNACIONAL®. El derecho de autor© 1973, 1978, 1984 Sociedad Bíblica Internacional. Todos los derechos reservados mundialmente. Utilizado con el permiso de la Sociedad Bíblica Internacional.

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